Molar (m3) de la mandíbula inferior de bisonte estepario.
El bisonte estepario poseía una dentición especializada para el pastoreo intensivo, compuesta por un total de 12 premolares y 12 molares hipsodontos (de corona alta). Esta estructura simétrica y robusta era una adaptación evolutiva clave para sobrevivir en las duras estepas del Pleistoceno.
- hipsodoncia: coronas largas que emergían de la encía de forma continua para compensar el desgaste por el pasto.
- premolares (P2, P3, P4): piezas estrechas que cortaban y acomodaban el alimento antes de la trituración.
- molares (M1, M2, M3): Estructuras grandes y robustas encargadas de la masticación pesada.
- tercer molar inferior (m3): pieza más distintiva, con tres lóbulos, un hipoconúlido y más de 40 mm de longitud.
- reemplazo dental: dientes de leche que brotaban al nacer y se cambiaban por los definitivos entre los 2 y 3 años.
Se trataba de animales similares a los actuales bisontes europeos, pero mucho más robustos y grandes, de cuernos más largos y adaptados a la vida en espacios abiertos como las estepas y los límites de la tundra. Sus relaciones con las especies de bisontes actuales no están del todo claras, aunque tiende a asumirse que la especie dio origen al actual bisonte europeo a comienzos del Holoceno a partir de formas menores como Bison priscus mediator, que se adaptaron al nuevo medio cálido y boscoso que comenzaba a sustituir a la tundra-estepa glacial en Europa. Las subespecies gigantes de Asia y Norteamérica, como Bison priscus gigas, desaparecieron sin descendencia o dieron lugar al actual bisonte americano (Bison bison).
El hombre primitivo era un cazador habitual de esta especie. Los bisontes esteparios aparecen frecuentemente representados en pinturas rupestres de Francia (Lascaux) y España (Altamira).







