El ámbar birmano también conocido como burmita o ámbar de Kachin data de hace unos 100 millones de años. Este ámbar es de gran interés paleontológico debido a la diversidad de flora y fauna que contiene como inclusiones, especialmente artrópodos pero también aves, anfibios, reptiles, restos fragmentarios de dinosaurios...
El ámbar de Birmania procede principalmente de la resina fosilizada de coníferas extintas pertenecientes a la familia Araucariaceae (árboles emparentados con los actuales Agathis o Araucaria), que habitaron en bosques tropicales húmedos durante el periodo Cretácico.
Esta pieza contiene una cigarra (O. Hemiptera), un mosquito (O. Diptera) y Teredolites clavatus que es un icnofosil (huella o traza fósil de la actividad de un organismo).

¿Qué es Teredolites clavatus?
Es una perforación fósil con forma de maza producida por bivalvos perforadores marinos.
Estas estructuras claviformes (en forma de maza) que bordean el ámbar birmano del Cretácico medio de Myanmar, previamente diagnosticadas erróneamente como esporocarpos fúngicos, son domichnias (criptas) de bivalvos martesiinos (Martesinae es una subfamilia de moluscos bivalvos marinos perteneciente a la familia Pholadidae).
¿Cómo se originan?
- los densos bosques de coníferas del Cretácico en la región de la actual Myanmar produjeron enormes cantidades de resina líquida. Debido a transgresiones marinas (proceso geológico en el que el nivel del mar avanza sobre la superficie continental, lo que desplaza la línea de costa tierra adentro), estos bloques de resina fueron arrastrados hacia estuarios, manglares o ambientes marinos someros.
- estando en el agua salada, la resina experimentó un endurecimiento inicial.
- los bivalvos marinos, al no discriminar entre la madera flotante y los bloques blandos de resina, colonizaron la superficie de estos nódulos y perforaron el interior para protegerse, dejando las cámaras habitacionales que hoy vemos perfectamente moldeadas. El término "amberground" se utiliza aquí para describir perforaciones en un sustrato de ámbar.
- con el tiempo, los animales murieron, las perforaciones se rellenaron de sedimentos y todo el conjunto quedó sepultado profundamente bajo el lecho oceánico, iniciando la transformación de la resina en burmita. Los rellenos de las criptas son variables, incluyendo sedimentos de grado arenoso de granulometría muy fina a gruesa y cementos de calcita esparítica. En algunos casos, las valvas articuladas del bivalvo fóladido responsable son visibles dentro de las perforaciones.
Este fenómeno es una prueba irrefutable de que la burmita no se formó de manera estrictamente continental aislada, sino en una zona de transición costero-marina altamente dinámica, donde los restos de resina del bosque convivieron directamente con la fauna del océano.
La relación entre Teredolites clavatus y la formación de la burmita representa uno de los descubrimientos paleontológicos más fascinantes sobre la interacción entre ecosistemas terrestres y marinos en el pasado.













